Arquitectura Kinética. Sistemas enrollables que transforman exteriores.

¿Crees que los sistemas con tejidos enrollables pertenecen a un fenómeno de la época de finales del siglo XX propiciado por los estadios deportivos o centros comerciales? Pues no es así. Ya existían sistemas de tejadillo y pérgolas con tejidos enrollables desde el Imperio Romano. La vasta tribuna del Coliseo, la cavea, se cubría con un enorme toldo retráctil de algodón o lona, con marineros romanos que los hacían funcionar. Lo llamaban “Velarium”, y proveía sombra y una moderada protección ambiental y climática de otros elementos. Su primer uso fue crear una ventilación que refrescara a los patricios romanos.

Si avanzamos en el tiempo unos 20 siglos, en los 60, Frei Otto, el laureado arquitecto e ingeniero técnico, desarrolló diseños para sistemas de protección solar retráctiles, el primero fue el que cubre las ruinas del siglo XII en Bad Hersfeld Abbey.

En Europa siempre hemos sido pioneros en lo referente a toldos, lonas y pérgolas. Debido a nuestro clima siempre hemos sido mucho más innovadores y avanzados en el desarrollo y el diseño de sistemas de protección solar que en otras partes del mundo.  Y esto se ha aplicado tanto a estadios deportivos, pasando por toldos para calles y centros comerciales abiertos tanto como para terrazas y patios para los hogares.

PERGOLA 3

Históricamente las estructuras con tejidos enrollables siempre han tenido que adaptarse a un nivel alto de exigencia por parte de los consumidores. En la mayor parte de los casos, pérgolas y toldos son hechos a medida y personalizados por los clientes. Para que sigan siendo viables en el siglo XXI, los sistemas deben ser robustos y hechos a prueba para resistir múltiples ciclos de uso diarios y estar hechos con materiales resistentes a la corrosión y el clima.

Los toldos actuales son sistemas totalmente automatizados o motorizados, con una apropiada gama de configuraciones, pueden soportar vientos de hasta 90km/h o gran cantidad de nieve sobre la lona. Montan lonas impermeables que desvían el agua y pueden ser configurados en ángulo y salida.

Una gran parte del sector de los toldos y la protección solar cree que el futuro de los sistemas retráctiles y las pérgolas será brillante. Si los problemas mecánicos se simplifican y se resuelven, los sistemas con tejidos y lonas están destinados a transformar y comercializar lo que antes sólo podía ser completamente de exterior. Expandirán el alcance de hoteles, resorts, restaurantes o centros comerciales.

La arquitectura kinética es prometedora, comparada con el cristal, la madera o el metal, los sistemas de protección solar y la decoración con tejidos enrollables es capaz de ser recogida, cubrir grandes espacios de forma eficiente y son livianos y fáciles de instalar. Los grandes espacios son necesarios para grandes eventos y es una gran ventaja poder utilizar espacios abiertos donde no se pueden construir estructuras permanentes ni costosas, pero si puede ser muy rentable algo que sea capaz de recogerse sólo para usos puntuales. El sector también apunta a lugares como parques públicos, zoos o casas verdes. .

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